Me hago eco aquí de una noticia que me ha dejado los pelos del cuerpo rizados y los del pubis lisos. No salgo de mi estupefacción. La policía francesa cerró un comedor de una organización privada, en el que se ofrecía sopa de cerdo a los desamparados, por considerarlo un acto de “racismo”. Según la policía dicho comedor era racista ya que se trata de un plato que, por motivos religiosos, ni los judíos ni los musulmanes pueden comerlo. Ya estoy temiendo que Zerolo se haga eco de la noticia y como adalid de la democracia y tolerancia que es, recorra nuestros comedores sociales, cual justiciero de la progresía para cerrar aquellos que pongan comidas con cerdo, con vaca o con cualquier otro alimento que se le ocurra pueda ser dañino para la sensibilidad religiosa o moral de alguna comunidad.
No solo demuestran hasta qué punto puede llegar la estupidez humana, que prefiere que la gente se muera de hambre, con tal de demostrar lo avanzados, democráticos y tolerantes que son, sino que además, confunden razas con religiones. Hasta donde yo sé los musulmanes y judíos no son razas, si no religiones. Cualquiera diría que estos policías franceses también han sido víctimas de la LOGSE.
Recemos para que no les de por prohibir también cualquier tipo de carne por si hiere la sensibilidad de los vegetarianos, cualquier tipo de vegetal por si ofende a aquellos que siguen dietas macrobióticas o en definitiva cualquier tipo de alimento, ya que como todos los progres de bien saben, el ayuno prolongado, te hace más obrero, demócrata y comprometido a la Alianza de Civilizaciones.