Hace unos días hice un pequeño repaso de la historia de los "episodios nacionales" del PSOE en materia de libertad de prensa. Los acontecimientos, como se puede ver claramente, sin más que dar un pequeño repaso a la hemeroteca, son más propios de dictaduras bananeras que de un país medianamente democrático. Como sabemos, no se conforman con ser un partido de censores e inquisidores, sino que además, no tienen ningún reparo en convertirse en rastreros acusadores de un partido, el PP, que ejerce su libre derecho a acudir a los medios de comunicación que considere oportuno, como medio de defensa ante los ataques de un grupo mediático agonizante, mientras que, tratando de no hacer ruido,aplican la más burda censura contra los medios de comunicación que no le son afines.
En este caso en particular el hecho, es doblemente grave: en primer lugar por venir parte de un Gobierno que representa a todos los españoles, y que por lo tanto le están vetadas las aptitudes fascistoides; en segundo lugar, por tratarse de una publicidad institucional y que por lo tanto, debería ser repartida ecuánimemente entre todos los medios de comunicación.
En este caso en particular el hecho, es doblemente grave: en primer lugar por venir parte de un Gobierno que representa a todos los españoles, y que por lo tanto le están vetadas las aptitudes fascistoides; en segundo lugar, por tratarse de una publicidad institucional y que por lo tanto, debería ser repartida ecuánimemente entre todos los medios de comunicación.
Seguro que los giliprogres encuentran rápidamente una excusa. Se la adelanto: la COPE es un medio ultra, fascista, que agita masas y que promueve la crispación. Por éso se merece ser apartada de la publicidad institucional. Seguro que no me alejo mucho de lo que podremos ver y escuchar en los próximos días ( si es que a este lamentable hecho se le llega a dar algo de publicidad)